Julio 2026
El Mundial 2026 reescribió las reglas del juego (y no solo en la cancha)
La Copa del Mundo 2026, que acumuló más de 20.000 millones de visualizaciones en las plataformas oficiales de la FIFA, estuvo atravesada por audiencias fragmentadas, comunidades de fans y creadores de contenido que le ganaron terreno a los medios tradicionales.
Julio 2026 - Un informe de CSA, firma líder en ciencia y consultoría de datos y subsidiaria del Grupo Havas, muestra que la Copa del Mundo 2026 rompió récords de audiencia semana tras semana, mientras la conversación se repartía entre streaming, redes y creadores de contenido. La apertura de Estados Unidos, un 4 a 1 sobre Paraguay transmitido por FOX, FOX Deportes y Telemundo, fue la audiencia de fútbol más grande en la historia de la TV estadounidense, con 27,5 millones de espectadores.
En esos primeros días, Paramount+, DGO y Disney+ aumentaron su audiencia hasta un 45%, reflejo del auge global del streaming. La fase de grupos creció 92% frente a Qatar 2022, con un promedio de 5,05 millones de espectadores por partido, y los dieciseisavos de final llegaron a 17,7 millones de espectadores promedio, un 84% más que en la edición anterior. A medida que los equipos y los nombres obvios empezaron a caer, los fans salieron a buscar nuevas razones para sumarse, y ahí encontraron las marcas un lugar para poner en relieve a los próximos jugadores, lugares y rituales valiosos para seguir.
En redes, la fiebre fue todavía más intensa: solo en la semana de apertura hubo 66 millones de menciones y 2.700 millones de interacciones. México vs. Inglaterra reunió a 60 millones de espectadores solo en México, y durante Argentina vs. Egipto, WhatsApp procesó más de 29 millones de mensajes por segundo, un hito histórico para la plataforma. La despedida de Cristiano Ronaldo se volvió un duelo colectivo entre los fans, el hat-trick de Messi reavivó el debate del GOAT, y hasta un gato con fama de psíquico, Billy, terminó siendo uno de los personajes del torneo por acertar predicciones.
La polémica no se quedó solo adentro de la cancha. La tarjeta roja a Balogun escaló hasta la FIFA, la UEFA y la política; las investigaciones por casos de racismo y el reclamo creciente de responsabilidad a los técnicos corrieron la charla más allá del resultado. Los fans empezaron a mirar también cómo se gestiona el torneo, y en Seattle el conflicto por las banderas del orgullo sumó un capítulo más a esa discusión.
Por su parte, los creadores de dejaron de acompañar el partido para ser parte de la experiencia. iShowSpeed reaccionando en vivo a Messi y Ronaldo generó tanta atención como la cobertura deportiva tradicional. Score90 y 433 marcaron agenda, más allá de cubrir el evento. Casimiro convirtió la eliminación de Brasil en un watch party nacional desde su canal, y hasta las cuentas de comunidades de fans, páginas de hinchas, memes, grupos de chat, se adelantaron a los medios deportivos tradicionales para instalar las reacciones más grandes ante cada eliminación.
Las marcas que más impacto lograron fueron las que le facilitaron a la gente juntarse, participar y llevarse una parte del torneo a casa. Ahí entró Levi's, que ni siquiera fue sponsor del Mundial: le taparon el logo en el Levi's Stadium para cada partido, pero la silueta del estadio siguió siendo tan reconocible que terminó siendo el chiste de las redes, ganando visibilidad gratis por algo que ni podía nombrar. Bank of America, en cambio, invirtió en regalar más de 700.000 "fan bands" con dijes por ciudad y generó filas y reventa. Hyundai metió a Atlas, su robot, a entregar la pelota en Brasil vs. Noruega y Panini demostró que las figuritas siguen siendo una de las formas más genuinas de participar del Mundial. Adidas activó con Messi y con streamers en Brooklyn Bridge Park. Stella Artois y Taco Bell se metieron en la rutina semanal del hincha, con bares para fans que trabajan y beneficios ganes o pierdas y Nike se llevó la pelea de los botines, con el rosa como el color del torneo.
Afuera de la cancha también hubo Mundial. Argentina develó un Messi de 26 metros en Patagonia. La racha de Cabo Verde puso a la isla en el radar turístico global. El noruego Morten Thorsby cambió su número al 2 das como mensaje climático y Lamine Yamal metió su primer gol en un Mundial y puso a la próxima generación en el centro de la conversación.
Los fans dejaron de esperar el partido para encontrar comunidad dentro del torneo, a través de la herencia cultural, el orgullo nacional y las juntadas locales. Los Fan Fests se consolidaron como rituales urbanos donde el fútbol, la música y la gastronomía se mezclaron fuera del estadio, y Brooklyn, Atlanta y Times Square convirtieron esos encuentros y los watch parties en el lugar alrededor del cual la gente organizaba el día, no solo dónde miraba el partido. Los rituales también empezaron a cruzar fronteras: la "Viking Row" noruega o la cultura japonesa de limpiar las tribunas después de cada partido le dieron a los fans nuevas formas de sumarse.
Y no todos los mejores momentos quedaron en los highlights: el intercambio de camisetas en Atlanta, la vigilia silenciosa por Lumumba Vea y el propio debate del GOAT le dieron al torneo su peso emocional real. Al mismo tiempo, algo empezó a incomodar: el precio de las entradas, la publicidad en las pausas de hidratación y el nivel de espectáculo del estadio dejaron flotando una pregunta más filosa: ¿esto está hecho para los fans, o hecho alrededor de ellos?
Los fans internacionales convirtieron paradas como Walmart, Waffle House o Buc-ee's en destinos propios del Mundial, y hasta el aderezo ranch se volvió un descubrimiento viral para los visitantes. Walmart directamente armó tours VIP en sus tiendas para aprovechar eso. La nostalgia también empujó la participación: de las figuritas Panini a los momentos retro, muchos fans se conectaron con el torneo tanto por los recuerdos como por los partidos en vivo, y buena parte de la conversación más grande del Mundial pasó lejos de la cancha, entre shows de entretiempo, comentarios de creadores y memes.
Los números finales confirman la magnitud del torneo. Antes de cuartos de final, la FIFA ya acumulaba 20.000 millones de visualizaciones de video en sus plataformas, 14.500 millones solo entre TikTok y YouTube, y un 160% más de interacción social que en Qatar 2022. En Estados Unidos, FOX promedió 5,05 millones de espectadores por partido (+92%) y Telemundo junto con Peacock sumaron 4,6 millones (+122%). La final, entre FOX y Telemundo, reunió a 44,7 millones de espectadores, un récord histórico en el país, con 36 millones solo en FOX y 15,6 millones para el partido por el tercer puesto. La última semana del torneo generó 31 millones de menciones y 1.600 millones de interacciones, los estadios promediaron 99,7% de ocupación con 6,25 millones de asistentes totales, y la FIFA sumó más de 54 millones de nuevos seguidores en redes durante la competencia. Con esos números, el Mundial 2026 se consolidó como la edición con mayor alcance digital y mayor asistencia en la historia del torneo.
De Levi's ganando visibilidad sin ser sponsor a Bank of America generando reventa con una pulsera, la señal se repite: el presupuesto ayuda, pero lo que definió quién se llevó la atención fue aparecer en el momento justo, con el gesto justo, en el lugar donde el fan ya estaba mirando.
Los datos que sostienen este informe fueron relevados por Pivoty, la nueva plataforma de CSA basada en inteligencia artificial que permite a las marcas detectar tendencias emergentes, generar contenido acorde a sus lineamientos y optimizar procesos creativos a escala, todo dentro de un mismo ecosistema integrado.
Acerca de CSA Latam
CSA, firma líder en ciencia y consultoría de datos y subsidiaria del Grupo Havas, está dedicada a transformar datos en ventaja competitiva. Como especialistas en soluciones de marketing basadas en datos, con IA y analítica en el centro de su propuesta, su enfoque le permite ir más allá de la optimización del marketing: ayudar a las marcas a construir monopolios temporales mediante insights accionables y estrategias basadas en evidencia. Su fortaleza radica en la capacidad de medir, predecir y maximizar el impacto de cada acción, combinando una profunda comprensión del negocio de sus clientes con experiencia en tecnología y datos.
A través de PML for Publishers, la compañía también trabaja con medios, aplicaciones, plataformas de streaming y propietarios de contenido, ayudándolos a desarrollar y monetizar su inventario mediante tecnología, acceso a demanda publicitaria y conocimiento comercial regional.
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